ASTROKABBALAH y EL ESTUDIO DEL ÁRBOL DE LA VIDA
La Astrokabbalah no es un oráculo predictivo, sino más bien un kit de herramientas, a través de la cual podemos encontrar diferentes formas que nos ayudan a aprehender a conocernos a nosotr@s mism@s.
Por un lado está la astrología, que nos cuenta y nos habla sobre las energías que están disponibles en el universo y cómo poder identificarlas y aprovecharlas, es decir, usarlas dependiendo de las características de tu personaje, a tu favor.
Por otro lado, está la lectura Kabbalística, que representa otro montón de herramientas para la autoindagación personal, es decir, que a través de ella podemos aprender a conocernos más profundamente, descubriendo los desequilibrios y las heridas que nos habitan, y así trabajarnos. Sin olvidarnos de las propias virtudes, que son las que realmente se esconden detrás de los desequilibrios.
Además también aplico la brújula del Omer, la cual nos orienta en la navegación a través de formular distintas preguntas, que se relacionan directamente con la posición de tus planetas en el árbol de la vida, las cuales te permiten sincerarte y conocerte más profundamente.
Para este proceso es necesario tu fecha, hora y lugar de nacimiento, pues es a través de estos datos que obtengo el primer mapa con el cual iniciar mi trabajo, tu carta Natal.
MI PROPIA HISTORIA EN EL ACERCAMIENTO A LA ASTROKABBALÁH A TRAVÉS DE LA ALKIMIA
En la base de los estudios Astrokabbalísticos está KABALEB, como pionero en unir estas dos ciencias (Astrología y Kabbalah), y en enseñarnos a pasar los datos del mapa de la Carta Natal al Árbol de la Vida. Cuenta con muchísima bibliografía interesante y disponible en la red. Sus hij@s continúan con su trabajo.
También está el señor Javier Villarubia, pero este trabajaba desde otros conceptos como son la numerología y los diferentes alfabetos. Hoy en día son su hija y sus alumnas quienes continúan con este conocimiento.
Mi experiencia con Kabaleb la inicié a través de sus escritos: cuando comencé a indagar en el Tarot. Fue con sus escritos que me acerqué e introduje también en el mundo de las letras hebreas.



Ya llevaba unos añitos destilando flores para obtener sus aceites esenciales, pero sentía que esto sólo era una pequeña parte de un proceso más complejo y profundo, hasta que una muchacha apareció en mi aldea y pronunció una palabra que en mi vida había escuchado, Espagiria. Dos semanas después, en un grupo, apareció un curso de Espagiria al cual no dudé en apuntarme. Fue tras este curso de Espagiria o Alkimia Vegetal que apareció el concepto de Kabbalah en mi vida y fue ahí que empecé ha autoindagar y a sumergirme, a través de los cientos de videos en la red, en la Kabbalah; hasta dar con un curso sobre el Árbol de la Vida en la escuela de Mario Javier Sabán. Encontré muchas y diferentes visiones y perspectivas que me acercaron al mundo kabbalístico, pero fue Mario Sabán y su escuela la que más me resonó después de Kabbaleb. Empece a dejar que mi intuición me guiara para dar con los contenidos que necesitaba.
Realicé el curso de Astrokabbalah con Eugenia Pinery, profesora en la escuela de Psicología y kabbalah. También me adentré en la cuenta del Omer a traves de la misma escuela pero con la profesora Natalia Salinas, lo que me ayudó a ampliar mi visión y a entender cuán profunda puede llegar a ser la Kabbalah y sus diferentes dimensiones del Árbol de la vida.
Fue esa sensación de profundidad infinita la que me maravilló y la que me acercó a obras como el Sefer Yetzira de Arie Kaplan, o la obra del Sod 22 de Mario Javier Sabán, las que a cada nueva lectura me ayudan a profundizar cada vez más y más.

La Astrokabbalah es una gran kit de herramientas a través de las cuales comencé en la búsqueda personal del crecimiento interno. Haciendo uso de distintos mapas para facilitarme este movimiento en espacios que me eran completamente desconocidos.
Al igual que el estudio y aplicación de la Astrología en el Árbol de la Vida de la Kabbalah, se combina también el estudio Psicológico, ambos son compatibles y complementarios, para poder entender los mecanismos que me ayudan a encontrar los desequilibrios y los bloqueos, y poder rectificarlos.
En un primer momento comencé a aplicar las heridas de mi infancia en este mapa, a intentar poner comprensión y entendimiento para poder llevarlos a la práctica en la experiencia cotidiana, para esta aplicación me ayudó muchísimo la Cuenta del Omer, pues fue a través de ella que eso que había comprendido a nivel conceptual se volviera experiencia práctica. Y esto me dejó fascinada. Me parece importante mencionar que el hecho de trabajar con los desequilibrios o bloqueos iniciales, da paso a otro recorrido donde siguen apareciendo nuevos desequilibrios, quizá más sutiles, donde en el proceso de descubrimiento y rectificación de los mismos, en ese proceso de aprendizaje una descubre sus propias virtudes. No es recomendable quedarse atascada en resolver los infinitos desequilibrios que tenemos por desenmascarar, sino que lo interesante e importante aquí es redescubrir esas virtudes que se esconden bajo su velo.
Para mi el Árbol de la Vida es un mapa que explica la función del universo y del alma humana, como fractal, pues tiene múltiples y me atrevería a decir casi infinitas aplicaciones a casi cualquier área de la vida, si no fuera porque habitamos un espacio y tiempo finitos.
MI PRESENTE, MI ALKIMIA INTERNA (ALKIMIA HERBAL, ASTROLOGÍA Y KABBALAH)
Hoy por hoy me encuentro inmersa en el estudio y la puesta en práctica de la Kabbalah. Creo que una de las cosas que más me fascina de la Kabbalah es que es profundamente infinita e infinitamente profunda. Disfruto en aprovechar mis largos inviernos para poder estudiar y comprender a nivel conceptual este gran engranaje (las horas de oscuridad son mayor que las de luz) para después poder compartir esa Luz en la experiencia práctica, y en la vida diaria. Mi trabajo de alkimia y laboratorio comienza (justo con el propio aumento de horas de la luz de la tierra) coincidiendo con el inicio del año astrológico, en el signo de Aries.

Mi momento actual me lleva a continuar sumergiéndome en las profundidades de mi propio Árbol sefirótico y sus senderos. Esta navegación me mantiene en varios procesos a la vez: El del estudio y el de la puesta en práctica de lo que voy comprendiendo y conociendo en este plano material.
Mi entrenamiento KabbalÍstico
Quiero mencionar a la Tribu de la Rueda Fénix, un entrenamiento Kabalístico y cuántico en el que he participado estos 3 últimos meses, con la directora de orquesta Natalia Salinas, a la que le agradezco personalmente su dedicación y esta batería de herramientas que ha puesto a disposición de la Tribu como algo muy transformador y potente a muchos niveles. Para ella y para la Tribu, mi más sincero agradecimiento. Es un antes y un después.
Por un lado compartiendo lo que a mí me va trayendo paz interna y profundos cambios que me ayudan a vivir más tranquila internamente, con charlas y talleres introductorios a la kabbala.
Y por otro mis dos laboratorios: Uno es la vida social o relacional en la que pongo en práctica mi entrenamiento kabbalistico, y el otro laboratorio, el de la alkimia Herbal, con mis procesos de recolección, selección, destilación, fermentación, decantación, maceración… etc. que me entrenan en nuevos conocimientos y experiencias del mundo natural y sus propios procesos. Mostrándome mi propio proceso de alkimia interna. Acercándome y entrenándome en la comprensión y aplicación de las leyes universales o cosmogónicas.
A medida que una va entrenando(se), y conociendo(se), una comprende eso que Jung llamaba La sombra (eso que hemos ido mandando al inconsciente, muchísima información que nuestro ego utiliza para mantenernos en un nivel de supervivencia, activando los programas y patrones que traemos epigenética y transgeneracionalmente, además de todo aquello que se fue acumulando desde nuestra gestación hasta nuestra juventud temprana. Heridas, bloqueos, desequilibrios… Aprendemos a verlas, a reconocerlas y a integrarlas, y dejamos poco a poco de reaccionar ante los sucesos externos, dándonos cuenta de que todo lo que percibimos a nuestro al rededor, de alguna manera habla de nosotros mismos, y es con este entrenamiento que vamos reconociendo poco a poco el origen de esas sensaciones, pensamientos y conductas que nos arrastraban (culpas, miedos, control, auto engaños, auto boicots, obsesiones, etc…) para comenzar a hacernos adultos responsables de lo que pensamos, sentimos y hacemos.
Una vez consigues ser consciente de tus bloqueos, de tus miedos, tus heridas… En definitiva, ser consciente de lo que Carl Jung llamaba La sombra, y te pones a la tarea de reconocer tus reacciones, tu personaje, aprendes a aliarte con tu ego y a ser directora ejecutiva de tus pensamientos, emociones y acciones, responsabilizándote desde el adulto que eres, puedes comenzar a sentir y a experimentar que rectificas muchos de esos bloqueos o desequilibrios, tras reconocerlos. Entonces no es que los desequilibrios desaparezcan, ni que sanes las heridas, sino que los desequilibrios adquieren cada vez una mayor sutileza y por fin sientes paz interna, porque comienzas a abrazar tu sombra en vez de rechazarla, y lo interesante de todo esto, como con la alkimia, es que no acaba aquí, sino que la experiencia de la vida te trae constantes aprendizajes para ayudarte a ampliar tu vasija y a potenciar tu propósito o Tikum personal, pudiendo de esta manera colaborar en el Tikum Olam, desde tu propia paz interna a pesar de los sucesos externos.
Deseo que la Astrología no sea un lugar de confort donde el ego y la mente se reconfortan. Deseo que sea un camino para guiar a tu Alma… una herramienta para domar al personaje y dirigirlo desde el Alma. Para que el Alma inicie su propia búsqueda.
Porque lo que ves e interpretas, te aprisiona o te libera

